PRI, PAN, MORENA: SUBE Y BAJA


Por: José Luis Ramírez
Los procesos sociales son largos, cruentos, ingratos, y desde luego nunca van en línea recta. Sí, adivinó, son como las gráficas de sonido, a veces las subidas son más cortas y menos agudas, o en otras las bajadas son más estables y prolongadas. Nuestro país, México, no es tan viejo como los edificios de la colonia o el virreinato. Apenas tiene dos siglos, dos etapas históricas que lo estructuran, la independencia y la revolución.


La historia después de la independencia y luego la revolución les dieron a nuestros ancestros motivos para luchar, y no era un pedazo de tierra para cultivar, o una casa para abrigarse, o una escuela para escribir su pasado, no, era algo más simple, pero poderoso, su DERECHO a tenerlo. Su derecho a construir una patria en donde enterrar sus recuerdos, y en donde sembrar el futuro. Pero tampoco eso fue fácil, ni pronto, ni poco doloroso.


El PRI históricamente es el creador del México moderno, pero 70 años en el poder, no solo le endureció las articulaciones, sino también el cerebro y el corazón. Ahora es un partido de museo, una pieza para la investigación social, política, económica, es una franja de la historia muy importante, y lo que queda ahora, es un reducto de hombres de poder sin visión, ni raíz social. El tiempo ha sido su peor y natural enemigo, como tal, seguramente vivirá de las regalías de su pasado. Pasó de sus mejores tiempos electorales en 1994 con 17 millones de electores, a 9.4 millones en el 2018.


El PAN nunca fue mejor que en la oposición (40s), desde su origen intentó ser un factor de equilibrio y contrapeso al PRI, su definición en favor de los grupos de poder económico que emergieron después de la revolución ordenaba muy bien la balanza; su visón de la apropiación privada de todas las áreas de desarrollo como mecanismo de redistribución de la riqueza, era y es su oferta legitima en función, intención e intereses. El PRI y el Pan eran distintos en sus orígenes, sí, claro que sí. Eso era el distintivo de la competencia política. El Pan pasó de su piso electoral en 1988 de 3.2 millones al más alto en el 2000 a 15.9, para volver a bajar en el 2018, a 12.6 millones de electores.


El tercer partido en importancia histórica, vendría a ser el extinto PCM, y su versión suavizada: el PPS, el partido rosa. El primero, data su posición ideológica desde los años 20s del siglo pasada, cuando el efecto “comunista” se hizo sentir en todo el mundo, después del triunfo de la revolución rusa. Su programa de acción estaba basado en la construcción de un país en donde los trabajadores, sobre todo la incipiente clase obrera, como productores de la riqueza fueran los fundadores de un gobierno de ellos, y para ellos, es decir, un gobierno comunista. Esta teoría, se expresaba en la práctica como una lucha organizada y constante en defensa de derechos y conquista de mejores formas de vida y bienestar.
A finales de los años 60s los movimientos sociales en México empiezan a cobrar un auge en busca de reivindicaciones sociales, salariales y políticas, así surge el movimiento magisterial, campesino, ferrocarrilero, de los doctores, estudiantil, y un movimiento de insurgencia guerrillera que cuestiona las fracturas sociales y la legitimidad del gobierno y su partido. Las cárceles son sitios de reclusión política para líderes sociales y políticos. Este proceso de insurgencia política, trajo como consecuencia la Reforma Política del 77, de esta manera se crea un nuevo sistema de partidos políticos.


Si alguien ha contribuido a la modernización política del país y su sistema democrático ha sido la izquierda. La Reforma política modifica el artículo 41 constitucional, para crear la figura de los partidos políticos como «entidades de interés público», y se conquista el derecho al uso permanente de los medios de comunicación; el derecho a contar con recursos oficiales para llevar a cabo sus actividades, y el derecho a participar en las elecciones estatales y municipales.
La Reforma Política, modifica la Constitución y se crea la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales, LOPPE; Se reasignan atribuciones a la Comisión Federal Electoral (CFE), que eran competencia directa de la Secretaria de Gobernación, como el otorgamiento o cancelación del registro legal de los partidos.
Se formula la figura del «registro condicionado», a definitivo si el partido lograba al menos el 1.5% de los votos. Por esta vía obtuvieron su registro, en 1979, el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y el Partido Demócrata Mexicano (PDM). Que habrían de confluir años después. Estos partidos se sumarian a los partidos oficiales: PAN, PPS, PARM y el PRI.
La izquierda, a partir de la Reforma Política, fue fusionando una pluralidad de organizaciones sociales y políticas con la intención de gobernar el país. Todos los grupos y personajes que alentaban una idea de cambio, competencia, disidencia, u oposición al partido gobernante, el PRI, fueron creando una nueva fuerza política que asumía las reivindicaciones sociales postergadas como bandera de lucha. Esa es la clave para entender lo que actualmente es Morena.


La creación del Frente Democrático Nacional en 1987 (FDN) por la disidencia del PRI, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, entre otros, tenía la intención de darle un giro a la elección presidencial en favor de mantener los principios del “nacionalismo revolucionario” que dieron origen al PRI, pero no lo lograron. De este modo, Cuauhtémoc Cárdenas es postulado a la presidencia de la Republica por el oficialista PARM, luego llegaría otro partido afín a ellos desde su fundación, el PST, y otros dos más, el PSD, y el PPS.
El FDN con el Partido Mexicano Socialista PMS (1987) -que era el resultado de la unificación de los partidos, Comunista Mexicano, Mexicano de los trabajadores (PMT), Patriótico Revolucionario, Unidad de izquierda revolucionaria (UIC), y Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP)-, además de la Coalición de izquierda, el Movimiento de Acción Popular (MAP), y con alianzas regionales o locales como la COCEI (Oaxaca), la CIOAC, la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México (.D.F.), la Central Campesina Cardenista, y con muchas más organizaciones sociales, postularían a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la presidencia de la república (1988), y competirían contra Carlos Salinas de Gortari por el PRI, y Manuel Clouthier por el PAN.


La elección del 88 marca un parteaguas en la historia política de México, por primera vez se definen tres fuerzas políticas que serían determinantes para la transición democrática, y el derrumbamiento del régimen autoritario y corrupto del PRI. Si bien, en esta elección vuelve a ganar el PRI con el 50.36% de los votos, también es cierto que sería el ascenso electoral del PAN (17.07%), y del FDN ( 31.12%), que se convertiría después de la elección en el PRD.
En el punto de partida del PRD, la elección del 88, obtiene una votación de 5.9 millones; en el 94, baja a 5.8 millones; en el 2000, llega a 6.2 millones; en el 2012, todavía como una fuerza política unificada, crece casi el triple, 15.8 millones. Finalmente, el PRD, sin soporte social, deshabitado por los militantes que se van a Morena, llega a la elección del 2018 aliado del PAN, con la coalición, Por México al Frente, y obtiene la votación más baja en su historia, 1.6 millones de votos.
En sentido opuesto, Morena, enriquecido con las experiencias y la unidad de todas las expresiones políticas contrarias al PAN y PRI, logra una votación insólita, 30.1 millones de electores. Su propuesta ideológica es el Reformismo, en una visión nacionalista, es decir, realizar cambios graduales en la economía, en el desarrollo social, político, y en las instituciones desbordadas por la corrupción, como las de seguridad pública. Nada excepcional en el discurso partidista, salvo la figura disruptiva de los últimos 18 años de Andrés Manuel López Obrador, que le da peso y credibilidad.
Morena ahora es el partido en el poder, y su crecimiento ha sido vertiginoso, con un liderazgo impresionante, pero no es eterno, tampoco es la organización política madura, o ejemplar. Su historia, es la síntesis de visiones y acciones de una parte de la sociedad que ha luchado por tener un mejor país, ese es un anhelo natural, existe aquí y en china.


Tener una opción de transformación social en un catálogo, en un menú o recetario, no solo es imposible, sino una locura. No hay un manual para la transformación de un gobierno corruptor a un gobierno incorruptible, y también es una locura pretender que una sola persona o un grupo pueda estar en todos lados a la vez, y contar con un poder ilimitado para saberlo todo, y corregirlo todo. No, eso es imposible, por eso insisto desde hace años, las transformaciones sociales, son un proceso largo, continuo, conflictivo, integral, solo posible con el ascenso del conocimiento, la información, la conveniencia y el interés de los ciudadanos.


La ciudad y los ciudadanos son el diseño civilizatorio mas alto alcanzado por los seres humanos, y el fin, es vivir con la participación de todos para alcanzar a satisfacer las necesidades de todos. Hoy Morena tiene una oportunidad como la tuvo el PRI, y el PAN, como dicen ellos de “Hacer historia”, pero como decía la recontracitada abuela mía, “no hay que ordeñar la vaca antes de comprarla”.


Revolcadero.
El puente de Constituyentes y Lázaro Cárdenas, se está cayendo porque se construyó hace 20 años con “errores de diseño”. Hace 9 meses su reparación se presupuestaba en 100 millones de pesos, pero hubo “errores de cálculo” porque ahora costará 139 millones de pesos. El “maistro”, dice que necesita “más acero”. ¡Así como avanzamos!

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