Mujer que se ostentó como heredera de la Señora Beckmann podría no haberla conocido

San Miguel de Allende, Gto. – El abogado Ignacio Reyes Retana, quien fue alcalde de Guanajuato Capital y ex magistrado, es señalado por el Frente Amplio Cívico Sanmiguelense como el presunto responsable de presentar a una mujer como la cuidadora de la Señorita Carmen Beckmann para quedarse con las propiedades que le habían sido otorgadas a la Universidad de Guanajuato al no contar con herederos. El FACS había advertido al entonces Gobernador Miguel Márquez, al rector Sixto Cabrera, a la LXII legislatura y al alcalde Mauricio Trejo.

Según una nota publicada en el periódico Correo, el Frente Amplio Cívico Sanmiguelense probó mediante un documento que desde el año 2014 advirtieron al entonces gobernador Miguel Márquez Márquez que 8 propiedades de la señorita Beckmann habían quedado intestadas y correspondía a la Universidad de Guanajuato asumir su posesión con el objetivo de convertirlas en museo, biblioteca o centro cultural, sin embargo, algunas de las propiedades fueron rematadas por particulares.

La nota de periódico Correo y firmada por Roberto López señala lo siguiente: «De acuerdo a integrantes del Frente Amplio Cívico Sanmiguelense, la norteamericana Carmen Beckmann no dejó solamente una propiedad, sino que dejó intestadas al menos cuatro viviendas que debieron pasar a formar parte de los bienes de la Universidad de Guanajato. Acusan directamente a un abogado local como el iniciador de las corruptelas para beneficiarse con las casas.

El lunes 16 de junio, Correo publicó que por descuido, negligencia, o por un probable acto de corrupción, la Universidad de Guanajuato (UG) perdió los derechos que tenía sobre un bien inmueble y que fue aprovechado por un tercero. En la casona ubicada en la calle Hernández Macías 105, en la zona de mayor plusvalía en San Miguel de Allende, pasó a manos de la UG en octubre de 2013, luego de que la ciudadana norteamericana que era dueña de la vivienda, Carmen Beckmann Macías, falleciera sin tener a quién heredar sus bienes.

La apoderada legal de la UG, María Isabel Rodríguez Aguilera, autorizó ceder la propiedad a Gloria Espinoza Briseño, quien se habría encargado de cuidar a la ciudadana norteamericana en sus últimos años de vida, y quien afirmaba que su expatrona deseaba heredarle todos sus bienes.

Sin embargo, de acuerdo a integrantes del Frente Amplio Cívico Sanmiguelense, Gloria Espinoza no sólo no se encargó de cuidar a la finada estadounidense, sino que ni siquiera la conocía.

Ellos refieren que fue Isaac Cohen quien estuvo con Carmen Beckman en sus últimos momentos, un hombre con quien la norteamericana tenía una amistad y que de hecho él tenía las llaves de las propiedades que quedaron intestadas.

Cuando la mujer falleció, en octubre de 2014, el Frente Amplio le hizo llegar una carta al gobernador Miguel Márquez Márquez y al entonces rector de la UG, José Manuel Cabrera Sixtos para enterarlos que la norteamericana fallecida había dejado ocho propiedades intestadas y que, por ley, éstas debían pasar a formar parte del acervo de la máxima casa de estudios de Guanajuato.

La intención del frente era, por un lado, que alguna de esas viviendas se usaran como museo, biblioteca o centro de estudios y, por otro, que se rescatara la vivienda donde nació el ilustre sanmiguelense Ignacio Ramírez el Nigromante, que era propiedad de Carmen Beckman.

Fue esta casa (ubicada en la calle Umarán 38, a dos cuadras del jardín principal) la que finalmente sí pasó a manos de la UG. De hecho, en 2019 se inauguró como centro cultural y hubo una serie de eventos para conmemorar el natalicio del Nigromante. Hoy, la propiedad está cerrada.

“Pero, el abogado Reyes Retana (Ignacio) se enteró de las casas intestadas y él le pagó a una mujer para que dijera que ella era quien había cuidado a Carmen cuando ésta nunca tuvo una empleada mujer. Siempre tuvo solamente hombres trabajando para ella”, dijo uno de los integrantes del Frente Cívico Sanmiguelense, quien también firmó la carta para enterar a la UG y al gobernador de las propiedades intestadas, las cuales son: cuatro viviendas en calle Hernández Macias con los números 105, 113, 112 y 117, Barranca número 6, Umarán 12 y 38, así como Quebrada 38.

De acuerdo a los denunciantes, Reyes Retana les dio 20 mil pesos a cada uno de los cuatro hombres que laboraban con la estadounidense cuando ésta falleció para que no exigieran nada. Uno de ellos tenía casi 20 años trabajando para ella. Incluso, aseguran que el abogado habría tenido un encuentro con el entonces rector de la Universidad de Guanajuato.

La carta, de la que correo tiene copia, fue recibida por la Universidad de Guanajuato el 13 de marzo de 2015, pero también se entregó copia a la LXII lesgislatura, al Supremo Tribunal de Justicia, a la presidencia municipal (entonces gobernada por Mauricio Trejo Pureco) y al gobierno de Guanajuato, que encabezaba Miguel Márquez.

“Es decir, que todos estaban enterados y esto quiere decir que hubo más de un beneficiado con que la Universidad no se quedara con esas propiedades. De entrada, el rector de la UG sabía del caso y permitió que se perdieran esas propiedades”, dijo uno de los integrantes del FACS.

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