Colectivo “Justicia y Esperanza” cumple 10 años.

San Luis de la Paz, Guanajuato. – Prohibido rendirse: a 10 años de la desaparición de 22 migrantes de San Luis de la Paz, sigue la lucha por la verdad y la justicia


• Hace 10 años nació el colectivo Justicia y Esperanza, integrado por las familias de 22 migrantes mexicanos que ya no han vuelto a sus casas en San Luis de la Paz, Guanajuato

“Buscamos a nuestros seres queridos desaparecidos, exigiendo verdad y justicia a las autoridades, que nos han revictimizado y no han dado con su paradero”, indica el Colectivo.

Con una Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas omisa e inoperante, pero hermanadas con buscadoras del estado y todo el país, siguen en esta lucha hasta encontrarles.


En el comunicado relatan: “Hace una década, el 21 de marzo de 2011, salieron de San Luis de la Paz, Guanajuato, veintidós de nuestros familiares, guanajuatenses migrantes. Se dirigían hacia Estados Unidos, con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida, debido a la situación de pobreza y a la falta de trabajo que enfrentamos en nuestro municipio. Subieron al autobús, y después ya nadie supo de ellos. Solamente uno fue identificado en las fosas clandestinas ubicadas en San Fernando, Tamaulipas, en el año 2011. Debido a las irregularidades que caracterizaron la entrega del cuerpo, pedimos que la Comisión Forense, integrada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y peritos de Fiscalía General de la República (FGR), corroboraran la identificación. Sin embargo, nada se sabe del resto del grupo, y desde entonces estamos en búsqueda de ellos y de todas y todos los desaparecidos. Nos hemos agrupado en Colectivo para lograr mejores avances, ante la ausencia de las autoridades y de la búsqueda oficial, y como hermanas del mismo dolor y de la misma búsqueda, formamos Justicia y Esperanza. Les buscamos en carreteras, hospitales, terrenos baldíos, predios, cárceles, fosas, plazas y redes. Finalmente, desde 2019, ante el desborde de la violencia, cada vez más familias se han unido en colectivos en el estado de Guanajuato y han decidido hacer lo mismo, ante la inoperancia institucional y la carencia de la ayuda gubernamental. Ahora hay 12 colectivos y existen vinculaciones con compañeras y compañeros a nivel nacional dentro de un movimiento solidario y mecanismos de coordinación en campo forense, jurídico, social y de política pública. Aun así, el camino por recorrer sigue accidentado, pero tenemos claro que está prohibido rendirse y no descansaremos hasta encontrarles.
Nuestro Colectivo está formado mayoritariamente por mujeres: madres, hermanas, hijas, tías y sobrinas que buscamos a los nuestros. Además de buscarlos y tocar todas las puertas de autoridades municipales, estatales y federales, hemos tenido que conseguir el sustento para mantener a nuestras familias, lo cual se ha complicado muchísimo durante la pandemia. No ha sido fácil asumir el rol de buscadoras, jefas de hogar, sustento económico y emocional de la familia, en plena pandemia y, sobre todo, en un estado y en un país azotados por la violencia y la falta de medidas sustanciales de apoyo a casos como el nuestro. Después de mucho esfuerzo, que iniciamos desde que existía PROVÍCTIMA, comenzamos a recibir, tan solo en 2019, unas medidas alimenticias por parte de la CEAV federal. Sin embargo, las turbulencias continuas en dicha institución nos han dejado desamparadas desde hace más de un año. Con la contingencia del coronavirus, seguimos en mayor riesgo sin estos apoyos, por lo que hacemos un llamado a la persona que será electa como titular de la CEAV y al Subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, para que se regularice la entrega de nuestras medidas. Le pedimos también a la CEAIV que coadyuve con la CEAV. Por falta de medidas de atención a la salud, hemos dejado en el camino a una madre y un padre que murieron sin saber el paradero de sus hijos.
Desde que, en julio pasado, comenzó a operar la Comisión Estatal de Búsqueda, hemos participado de manera solidaria en las actividades de búsqueda y de apoyo a todos los colectivos en el estado, con la idea de crear un frente común y poder abonar a lo que más nos interesa: encontrar a nuestros seres queridos, primeramente con vida, pero de todos modos saber de ellos y poder tener un lugar en donde llorarlos.
Pese a la problemática creciente de las desapariciones, al desamparo de miles de familias, a las fosas clandestinas y de la falta de atención pública, solo recientemente las autoridades han comenzado a admitir la existencia de miles de desaparecidos y decenas de fosas clandestinas, así como la necesidad de mayor colaboración con los colectivos y las organizaciones de la sociedad civil en temas como la búsqueda, la identificación forense, la coordinación entre instancias de gobierno y la propia atención a víctimas. Hoy ya tenemos una Comisión estatal de víctimas que empieza a operar y se
aprobaron tres leyes estatales fundamentales en el último año: la de búsqueda, la de víctimas y la declaración especial de ausencia.
A partir del 29 de marzo, estaremos en las mesas de trabajo o mesas de identificación forense con la Fiscalía General del Estado (FGJEG), los demás colectivos, la Plataforma por la Paz y la Justicia en Guanajuato, y otras organizaciones observadoras y acompañantes. La exigencia es que los trabajos tengan avances reales, que haya capacidad de toma de decisiones en conjunto, información clara y amplia por parte de la FGJEG, así como apertura a asumir como prioridades las tareas de investigación de las desapariciones, la búsqueda, la comunicación y la participación de equipos expertos y peritos independientes en las actividades que las familias consideren importantes.
Después de 10 años las familias de los veintidós migrantes mexicanos no hemos tenido por parte del gobierno líneas claras de investigación y búsqueda. Hemos aportado información fundamental para la investigación a la FGR, sin embargo, no hemos recibido análisis de contexto que asocien casos semejantes y determinen patrones, en la misma temporalidad de los hechos.
Aun contando con el valioso apoyo de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, ha sido difícil poder participar realmente en las investigaciones. También por esto hemos visto en el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense (MEIF) una oportunidad y estamos construyendo ese proceso junto con decenas de grupos en el país.
Hace un año la Fiscal de Derechos Humanos de la FGR, por propuesta de nosotras y nuestros representantes, aceptó que nuestro caso pudiera analizarse en contexto con otros casos: esperábamos que eso pudiera abrir una puerta para poderles encontrar y saber la verdad de los hechos, pero todavía estamos esperando. Junto con el Movimiento Nacional por Nuestros Desaparecidos (MovNDmx), nos hemos opuesto a los cambios planteados desde finales del 2020 por la FGR a su Ley Orgánica, todavía en discusión en la Cámara de Diputados, y sobre todo a los cambios a la Ley General en Materia de Desaparición que significaban un retroceso. Estos implicaban el deslinde de la FGR de sus responsabilidades en el Sistema Nacional y un mensaje muy negativo para la colaboración con la búsqueda, los Protocolos que hemos construido y las familias en general. Si por un lado la Ley General ha sido un buen avance, por otro, la fiscalía tarda y se resiste a aplicarla cabalmente. Notamos todavía muchas deficiencias en las diligencias y el debido proceso ministerial y de investigación por parte de esta institución acerca de nuestros casos, justificando esta falta de seguimiento por la pandemia, así como el estancamiento de las mesas de trabajo sobre los casos por parte de los ministerios públicos. En México, las mujeres hemos adquirido mayor conciencia del papel que tenemos en este país y, como buscadoras de los nuestros, exigimos que los gobiernos de todos los niveles apliquen medidas con enfoque de género y diferenciado para garantizar nuestros derechos a la búsqueda, a la justicia y
a la reparación. Samuel, Fernando, Miguel Ángel, Valentín, Héctor, José Humberto, Ricardo, Gregorio, Alejandro, Antonio, Miguel, Juan Manuel D., Rafael, Juan Manuel R., José Luis, José Antonio, José Manuel, Mariano, Ángel, Isidro, Raúl, Santos Eloy. Donde quiera que estén, sepan que les seguiremos buscando.
¡Porque vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!

colectivo justicia y esperanza

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