Río Laja, el nuevo territorio en disputa

En las últimas semanas se ha intensificado la violencia a manos de la delincuencia organizada en San Miguel de Allende, pero esta vez no se ha manifestado en las colonias populares como San Antonio, Olimpo, San Rafael o la Allende, la guerra se ha movido a la periferia del municipio, dos casos recientes resuenan, ambos hechos han ocurrido en la comunidad de Los Galvanes; Esmeralda M y Laura T, dos jóvenes mujeres que hoy dejan un gran vacío de ausencia e impotencia en sus familias a quienes la delincuencia les ha cerrado los ojos para siempre en dos eventos distintos, la primera apareciendo en una comunidad de Dolores Hidalgo y la otra en la serranía de Empalme Escobedo. Ambos casos son consecuencias de la ineficaz estrategia de seguridad por parte de los tres niveles de gobierno contra el crimen organizado. La zona comprendida por las comunidades que están en las cercanías del Rio Laja lleva meses sumida en la ingobernabilidad total, desde los robos casa habitación, asaltos a mano armada, robo de vehículos, extorsión a comerciantes, secuestros, levantones, asesinatos; incluso hoy miércoles se reportan hombres armados en la zona, ésta lastimosamente es la realidad que ahora se vive en San Miguel de Allende, la autoproclamada MEJOR CIUDAD PARA VIVIR, en lo que años atrás eran zonas seguras para los lugareños hoy parece ser el inicio del fin. Y no son hechos aislados ni casualidades, pues el esquema criminal se mueve y las células de la delincuencia organiza se están reorganizando, es por eso que de manera extraoficial llegan reportes de la situación actual en las comunidades rurales como Atotonilco, San Miguelito, Los Ricos, Montecillo de la Milpa, Capilla Blanca, Barrones, El Salto, La Cuadrilla, Guerreros, La Petaca, Los Galvanes, Rancho Nuevo, Tierra Blanca, La Palma, El Mezquite, Magueyes, Las Trojes, Las Cañas y demás comunidades azotadas por la delincuencia y que la podredumbre de las autoridades sumidas en corrupción, impunidad y decadente sistema de justicia solo deciden callar para no ser víctimas, mejor dicho un número más en una estadística donde los números de muertos solo sube, en un estado donde ninguna autoridad habla sobre los mas de 100 muertos encontrados en fosas clandestinas, donde los criminales se mueven a sus anchas en vehículos clonados del ejercito y son escoltados por autoridades estatales, en un país donde se preocupan mas por entregar una obra mal hecha que darle una mejor calidad de vida a los ciudadanos. Penosamente esto no cambiara hasta que nosotros los ciudadanos tomemos la responsabilidad de cada uno de los mas de 260 mil muertos y la violencia que ahora impera en el país, porque todos los mexicanos tenemos la culpa por no levantar la voz, por permitir que ocurran estas atrocidades, porque no solo es el gobierno, el ejercito, la policía y los narcos, somos todos.
No permitamos más esta situación de violencia y de terror que se vive así como lo hicieron Miroslava Breach, Javier Valdez, Anabel Hernández, Karla Silva y Don Alejo Garza quien enfrentó él solo a un comando armado, y sin olvidar al pueblo purépecha de Cheran, Michoacán quienes con organización social sacaron a políticos y narcotraficantes de sus territorios. Mejorar la situación de seguridad en San Miguel está en las manos de los sanmiguelenses no de sus gobernantes.

Columnista invitado

Foto central Sororas y Rebeldes

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