Covid y crimen, la trampa sin salida

 

Doble o nada

José Luis Ramírez

Celaya, ocupa el lugar 20 de las ciudades mas violentas del mundo. Las protestas por la falta de seguridad, han sido exhibidas a nivel nacional e internacional por miles de manifestantes. La primera marcha importante fue el 5 de febrero del 2019, solicitando paz y seguridad, partió de la Alameda a la presidencia municipal; al otro día, el 6 de febrero, los estudiantes del Tecnológico de Celaya, marcharon para solicitar la aparición con vida de Francis, raptada y luego encontrada muerta en San Miguel de Allende; el 22 de marzo nuevamente el Tec Celaya, marcho exigiendo seguridad, bajo el lema “Linces seguros”; el 5 de agosto, los comerciantes y productores de tortillas marcharon solicitando el cese de extorsiones, 4 personas fueron asesinadas para acallar la inconformidad; el 2 de Octubre del 2019, por tercera vez vuelven a marchar los linces del Tec, bajo la consigna: “Quiero estudiar sin miedo”, indignados por el asesinato de “Gabo”. En un año, 5 marchas estremecieron a Celaya y al país, evidenciando la falta de seguridad, y el crecimiento de la violencia y la delincuencia en nuestras calles.

El 6 de marzo de este año, los Carneros del Tecnológico de Roque, salieron a la calle a manifestar su inconformidad por el asesinato de dos estudiantes de su plantel, su demanda fue simple y profunda: ¡Queremos Justicia! La ciudad seguía en llamas, e indefensa.

Este próximo 15 de junio ha sido convocada otra marcha para denunciar la ola de violencia y crimen que no ha sido frenada. De manera informal, los estudiantes de Celaya y la sociedad organizada, en redes sociales promueven la manifestación. Los primeros indicios de descalificación se exhibieron precisamente en las redes sociales, en donde se postean anuncios con contenidos falsos, e incluso utilizando perfiles robados a instituciones de la sociedad civil.

Se infiere que el propósito es desarticular la manifestación, a pesar de que la mayoría de las personas se encuentran en reclusión voluntaria por razones sanitarias, y para evitar el contagio o contagiar a otras personas. Pero el hartazgo y la indignación no la frenarán, va mucho más allá de la marcha, tal como no ha ocurrido en los últimos 24 meses.

La próxima manifestación será la séptima, y todo parece indicar que tendrá como respuesta institucional municipal, la misma que en las marchas anteriores: la omisión, y la apuesta al olvido, pero los tiempos cambian. Hoy a doce meses de la próxima elección municipal, estas acciones de protesta llevarán a la ciudadana Paniagua a despedirse para siempre de la tierra llana, amarga y triste que ha dejado con su gobierno de frivolidad e insensibilidad social. 

A la ola de violencia e impunidad, se le suma el desaseo y la torpeza con la que se ha manejado el contagio por el coronavirus. Somos el segundo municipio con más letalidad. Las respuestas han sido tardías, mal planeadas, y grotescas, como los lavadores de manos sin jabón, las multas absurdas de hasta 17 mil pesos a los comercios que luchan por sobrevivir a la penuria económica, el uso de la fuerza pública para amedrentar a los comercios, el reparto de despensas y “apoyos” con tintes electorales. 

Otra acción tan criminal como las bombas molotov que estallaron en las fuentes, son los cortes de agua en los hogares sin ingresos económicos, porque el único y real escudo en contra del contagio es la limpieza corporal con agua y jabón. Jumapa, su Consejo, y el Ayuntamiento van en sentido contrario a frenar la pandemia, han prendido un foco rojo de contagio comunitario. Teníamos antes de la pandemia una población de mas de 200mil personas en pobreza, y cerca de 30 mil en pobreza extrema. Ahora, la pobreza se ha agudizado por el desempleo y la falta de empleo e ingreso. ¿Lo entienden?

La ciudadana Paniagua puso por meses a cientos de trabajadores municipales en sus casas sin ninguna planeación. No hubo vida administrativa, los recursos económicos que no se gastaron deberían de haberse destinado a mitigar los impactos laborales, económicos, alimenticios, de salud e higiene de la población. No es dinero privado, es dinero público que se puede usar para desarrollar una política pública en beneficio de todos los celayenses, en este caso para evitar el contagio comunitario por los cortes de agua. Pero otra vez, los dos síndicos y los 12 regidores terminaron callando como corderos, de la misma forma como lo hacen con la violencia y la delincuencia.

 

Con el covid y el crimen en las calles, nadie está a salvo, ni ricos ni pobres, ni políticos ni ciudadanos, ni grandes ni pequeños, ni empresarios ni trabajadores. El crimen, y el Covid nos igualó; la democracia del miedo y la muerte llegó para todos. La siguiente puerta que tocará puede ser cualquiera, ya lo hizo con empleados en la presidencia municipal, y la siguiente no debe ser la tuya, ni la de nadie. Hay que mover cielo, mar y tierra, pero hay que parar este gobierno municipal, esto es un suicidio colectivo.
Revolcadero. La Comisión de Derechos humanos del Ayuntamiento, presidida por Juan Carlos Oliveros, es incapaz de defender el Derecho humano al agua. Hay jurisprudencia sobre el tema. Muchos juzgados federales resuelven amparos en contra de los cortes de agua, porque “Ninguna Ley local puede estar por encima del derecho humano al agua previsto en el artículo 4 Constitucional”. “El derecho debe ser asequible para todos y nadie debe verse privado del acceso por no tener capacidad de pagar”

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