Joven acusado de terrorismo falleció en el penal por una aparente caída

Con información del Hijo del Llanero Solititito

Carlos de 23 años de edad, fue señalado como el probable responsable de colocar una maleta con explosivos en Celaya, fue detenido y vinculado a proceso, 9 días después falleció en el penal al parecer por una caída. Su familia señala padecía de sus facultades mentales.

CELAYA, GTO., 13 marzo 2020.- Aquélla mañana del 27 de febrero, Carlos N., salió de su casa, esposado y tranquilo, escoltado por policías ministeriales que tras realizar un “trabajo de investigación” condimentado con “información de inteligencia” concluyeron que era el responsable de colocar, cinco días antes, un “artefacto explosivo” en la Central Camionera.
El siete de marzo, un juez lo vinculó a proceso por “posesión de cartuchos de uso exclusivo de las fuerzas armadas y terrorismo en agravio de la seguridad pública y la sociedad”.
Un día después, Carlos N., cambió su celda en el Penal de la colonia Las Flores por un ataúd. Igual que aquél jueves, regresó en silencio a su casa.
Sus padres sólo recibieron una llamada telefónica para que acudieran al hospital, “porque estaba mal”. Pero nada más acerca de esa supuesta caída de la litera donde dormía, ocurrida el viernes seis de marzo.
A las cuatro de la tarde del domingo ocho de marzo, la Fiscalía se limitó a decirles que su hijo se desvaneció en él área de regaderas cuando iba a bañarse.
Eso, y un acta de defunción donde precisaron que el deceso se debió a traumatismo cráneo encefálico, fue todo. Así acabó, para la Fiscalía General del Estado, la acusación por terrorismo.
En un pequeño patio, a la entrada de su casa, una Cruz de cal y ramos de flores acompañan la foto del supuesto terrorista. Ahí donde lo velaron, tirada entre sillas, se ve una tapa de DVD, mudo testigo de lo que la policía consideró parte de los materiales para preparar la bomba, que nunca estalló en la Central Camionera.
Carlos N., era un hombre de 23 años, a quien familiares y vecinos de la calle Chapultepec consideraban afectado de sus facultades mentales por el consumo de droga.
Casi toda su vida convivieron con él. Lo vieron crecer y recibieron su ayuda en ocasiones. Para sostenerse, lavaba coches afuera del frontón Chapultepec y, todos, coinciden en que carecía de capacidad para elaborar bombas.
El domingo ocho de marzo, cuando él ya estaba en la morgue, estalló un coche-bomba afuera de las instalaciones de la Guardia Nacional.

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