Transparentes como la muerte

Por José Luis Ramírez

Hemos enfermado socialmente, al grado de interpretar los errores colectivos como un acierto personal. Consumimos de manera diferenciada hasta un grado verdaderamente de pesadilla. El axioma, tienes más, consume más, es el ejemplo de una sociedad que ha dejado de razonar el presente, comprometiendo gravemente el futuro.

 

Un buen capítulo de la pesadilla de este planeta, avanza con cada bolsa o botella de plástico que cae al piso. Cada acto que parece intrascendente se suma a decenas, cientos, miles y millones de actos similares, que sumados crean un océano –literal- de basura, capaz de matar desde las células elementales que dieron vida a la humanidad, hasta las especies animales y vegetales que hoy nos maravillan por su impresionante tamaño y hermosura. 

Producción global de daño ambiental.,

Cada año crece la producción global de plásticos, la demanda es brutal. En el año 2015, se producían 320 millones de toneladas de plástico para su uso en actividades claves de la economía, y otras menos relevantes como empacar comida chatarra, contener bebidas, y unas tan anodinas como popotes para beber líquidos. Actualmente se producen más de 400 millones de toneladas en el mundo (ONU 2019). En México, al mes de abril de este año, tan solo producía 7 millones de toneladas, y de ello, solo un 8% de los desperdicios se reciclan, el resto terminará en las alcantarillas, lagunas, ríos y mares.

De cierto, el problema es mayúsculo considerando que la basura no desaparece sino que se acumula, pensemos que solo en cuatro años aumentó 80 millones la producción de esos plásticos (2015-2019). El pasado, presente y futuro nos advierten de otro infierno que no quisiéramos ver tocando en las puertas de nuestra casa. 

El impacto y las manifestaciones del daño ambiental pasan de noche, nadie las ve. Más de 275 millones de toneladas de residuos plásticos invaden las calles, los drenajes, los basureros cada año. Para que usted tenga una idea, esos residuos equivalen al peso de 1 millón 536 mil aviones Boing 747-400, cuyo peso individual sin carga es de 178 mil 750 kilos. Si los viéramos todos juntos en el cielo, solo con sus alas, taparían fácilmente la luz del sol de américa.

La ONU-Medio Ambiente, también revela en su informe “El uso único del plástico”, que el 79% de la basura generada por plástico se encuentra en vertederos o tirada en la naturaleza, mientras que sólo el 9% se recicla y otro 12% se incinera, una práctica que, a su vez, genera contaminación atmosférica.

La regla de la dispersión de la basura plástica es muy sencilla, del centro a las orillas. O sea de su casa – sí la de usted- a las costas y de allí al mar.  Se consideraba en el 2015, que en las costas se generan cada año más 100 millones de toneladas de residuos plásticos, y de las cuales menos del 70% es gestionada correctamente, entonces el empuje del centro, sumado al de las orillas es una amenaza real a la vida marina en particular, y a toda la humanidad. Para seguir con las comparaciones, esa basura equivale al peso de 18 millones 181 mil 818 elefantes de 5.5 toneladas cada uno.

Ahora bien, como señalaba líneas arriba, la basura plástica no se queda en la puerta de su casa o en su calle, su largo viaje terminará en la superficie y en el fondo marino. Se estima que más de 8 millones de toneladas de residuos de plástico invaden cada año los océanos, y de ellas 245 mil se quedan flotando. Un símil: imagine usted  267 mil tráileres de 30 toneladas de peso entrando a los océanos, y de ellos mas de 8 mil flotando cada año, y el resto sumergido. 

El costo de la indiferencia.

El porvenir, al que le miramos cara de comprensión y benevolencia, lo saboteamos con nuestra forma de consumo y con indiferencia. “La entrada acumulada de residuos plásticos a los océanos llegará a los 155 millones de toneladas en el 2025”. 

El principio de la historia.

Esa bolsa en la que se entrega una mercancía cualquiera, parece inofensiva, pero le informó, hace cuatro años, en un minuto se consumían más de un millón de bolsas plásticas en el mundo, sesenta millones de bolsas en una hora, claro, el destino de ellas es predecible si consideramos que solo el 1% se recicla. Pero le diré algo, al 2019, de acuerdo al Informe de la ONU –ya citado-, se ha elevado su consumo a 10 millones de bolsas cada minuto, un dato escalofriante: 5 billones de bolsas, cargan el peso muerto de nuestro destino.

Botellas al mar

Un icono de la vida “moderna” son las botellas pet, ni duda cabe que nos han resuelto un problema para transportar y guardar líquidos, pero nos han creado uno de proporciones incalculables: “Terminarán en el mar más de 30 mil millones de botellas pet”, esa cantidad es cuatro veces superior a la población total del planeta.

México produce, según Semarnat –cifras al 2017-, casi 9 mil millones de botellas pet (polietileno tereftalato), de las cuales 900 millones terminarán en la naturaleza, ya casi muerta de nuestro territorio, y luego llegarán al mar.

Cuando los plásticos inundan los mares, el plástico flotante se fragmenta y una parte de los restos mas grandes, regresa a las playas del mundo. Este regreso de la basura, es una ironía de la naturaleza. En algunas playas de Hawái, las piezas de plástico cubren lo que antes fuera arena, y en el mar son un alimento de muerte.

Isla de la basura.

Ni la literatura de ciencia ficción había abordado el tema de la basura plástica como la peor amenaza a la vida acuática, vegetal, animal y humana, sin embargo, la realidad que hemos creado es casi fantástica, al grado de formar un nuevo continente sobre el mar, que alberga solo…basura mortal.

Entre Hawái y la costa de Estados Unidos se ubica una nueva isla, que al año 2015 tenía una extensión de 692,000 km/2, mas grande que España, está formada de restos de plástico y basura arrojados en aguas de Norteamérica y del sureste asiático, esta basura está atrapada en el movimiento circular de las corrientes ecuatoriales, lo cual impide su dispersión. Estamos creando un nuevo continente, y existen otros 4 sitios en crecimiento. 

Los científicos han advertido los graves daños al planeta por ésta y otras causas, y “casualmente” los “amos del universo” lo advertimos como un montaje de película, pero los resultados nos empiezan a ahogar, quemar y helar, junto a otros verbos que nos pueden quitar el habla. De esto seguiremos hablando en este año nuevo. 

Revolcadero.

El gasto corriente del gobierno estatal en el 2020, equivale a un 74.92% del gasto total, y se incrementó un 4.8% respecto al 2019. El ejército de reserva electoral sigue blindado. 

 

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