No fue un asalto, me quisieron llevar

San Miguel de Allende: Alma relata los momentos de pánico que vivió la noche del martes al ser víctima de un intento de secuestro, un cuchillo que llevaba fue su salvación, ahora agradece a quienes la auxiliaron y a Dios por la oportunidad de vivir para contar su historia:

“Hola amigos, familia, conocidos…
Cómo algunos ya saben y está circulando en las redes, ayer por la noche (9 pm approx), sufrí un intento de secuestro. Yo iba camino a mí casa, tan solo a dos cuadras de llegar, cuando en la glorieta que está en mi colonia, pasó un carro Jetta color plata, no pude ver si portaba placas, cuando crucé la calle, el carro se detuvo, y se bajó un hombre que vestía una sudadera gris, traía puesta la capucha de la sudadera y gafas de sol, el mismo que me jaló de los brazos por la parte de atrás.

Como muchos saben, soy estudiante de gastronomía en la UTSMA, y bueno, por esta razón, suelo portar un cuchillo conmigo.

Al momento que el hombre me jaló, pude empujarlo y saqué el cuchillo de mi mochila y lo puse frente a mí, tratando de defenderme y evitar que el hombre se me acercara, entonces él me tomó de las manos y forcejeamos tratando de soltarme de él, en esto me agache y el me bajó las manos y me ocasionó una herida bastante profunda en la pantorrilla. Después de eso el hombre me soltó, se subió al carro y huyeron.

Levanté el cuchillo y mi mochila, di un par de brincos para poder ser visible y conseguir ayuda, lo cual me costó bastante, pues, pasó una pareja adulta a los cuales dirigí mis súplicas de ayuda, ellos pasaron como si nada y no me ayudaron, posteriormente pasó un hombre en una moto y me preguntó qué me había pasado, le dije y se fue, luego de eso paso una pareja joven, los cuales me escucharon pidiendo ayuda y se acercaron para ayudarme (a ellos, mi entera gratitud, en verdad), en eso pasó una camioneta conducida por una mujer, la cual con toda la buena intención quiso llevarme al hospital, Pero al intentar moverme y soltar la herida, vimos que era demasiado grande y que quizás podrían lastimarme, por lo cual decidieron esperar a que llegara el servicio de Emergencias médicas, que por cierto no sé en realidad cuánto tiempo tardó en llegar, pues por él pánico, perdí la noción del tiempo, Pero lo sentí ETERNO, tan eterno que primero llegó seguridad pública, quienes posterior a lo sucedido, me brindaron toda la necesaria atención, la cual también agradezco.

Cuando llegó el servicio de emergencias, me pusieron un vendolete en la herida, me subieron a la ambulancia y me trasladaron al hospital general, en el cual me atendieron de manera prudente, oportuna y adecuada. Limpiaron mi herida, me anestesiaron y saturaron la herida. Enseguida me dieron de alta y me dirigí al ministerio público, acompañada de dos elementos de SP y una amiga y vecina mía.

En verdad estoy impactada con esta situación, enojada, impotente, frustrada, asustada, angustiada y dolorida, pues no es posible que ni siquiera en mi colonia, con la gente que “me conoce”, pueda ya caminar segura, y no por ellos quizás, sino por la gente que viene a irrumpir en nuestra tranquilidad y seguridad. De verdad, Si yo no hubiese traído mi cuchillo, hubiera sido más fácil que me subieran al carro, pues no tendría con qué defenderme, al usar el cuchillo, tuve tiempo de luchar un poco por que no me llevaran, y aunque me hirieron, estoy a sabiendas de que es lo menos que me pudo haber pasado, en comparación con que me hubiesen llevado.

Por ahí publicaron (me comentaron varias personas conocidas), que había sido un intento de asalto y que me habían acuchillado. Pero NO FUE ASI, lo que pasó fue un INTENTO DE SECUESTRO, pues el sujeto no me jaló mi mochila, no me pidió mi celular, no ninguna de mis pertenencias, me jaló a mí con la intención de subirme al carro y No Me Apuñalaron, solamente y por fortuna solo fue una herida en el pie .
Fui yo, y pudo haber sido cualquier otra joven, gente, cuidémonos unos a otros, ayudemos a quien lo necesite, yo estoy segura de que los buenos somos más y si nos unimos podemos hacer qué descienda el índice de inseguridad.

Y por último pero para mí lo más importante, es que doy gracias a Dios por su eterna bondad y misericordia, por haber guardado mi vida, y por no permitir que pasara algo más. Gracias a Dios por enviar personas buenas para qué me ayudaran y por lo demás… Gracias.

PD: Duele bastante la herida, y aún estoy asustada, Pero sé que estaré bien. 💪😊”

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