“Hasta que la muerte nos separe”

Ciudad de México.- Esta es la historia de Jessica, una mujer de 33 años de edad que vivió durante 8 años la peor etapa de su vida al casarse con un hombre 9 años mayor que ella. Con solo 20 años de edad  juró, de acuerdo a su creencia, estar al lado de su esposo “hasta que la muerte los separa” pero no imaginaba que su propio esposo era quien la acercaba a la muerte.

“Nací en un hogar cristiano, y de acuerdo a mi creencia me casé virgen de 20 años  de edad con un tipo 9 años mayor que yo.

He sido abusada sexualmente muchas veces por mi ex-marido, me pegaba durante el sexo hasta  conseguir su placer, mientras dormía yo lloraba bajito si no se despertaba y me golpeaba de nuevo.

Cuándo su situación financiera empeoró mucho, tuve que volver a trabajar, fue a una tienda de productos de belleza y compró una base,  me dijo: úsala cúando necesites para no tener problemas. Y así yo lo hacía día tras día, soy del área de salud y la gente se da cuenta con facilidad los comportamientos diferentes, pero siempre me negaba, porque él me decía si les cuentas yo te mato a golpes.

Así mantuve esa relación hasta que empecé a estar muy enferma y me desmayé, me desmayé en el hospital donde yo trabajaba, cuando desperté estaba con suero y la enfermera me dijo: recogí sangre para hacerte unos exámenes, no se preocupe todo va a estar bien!

Cerré mis ojos y le rogué a DIOS, quiero morir, ya no soporto esa vida. Al cabo de unas 2 horas después, llegó el resultado y me diagnosticaron una anemia muy grave (porque yo sólo comía en el hospital), para colmo, estaba embarazada.

Lloré como una niña, y en el hospital todos felices a mi lado, pero ellos apenas y sabían lo que pasaba. Fui a mi casa al final de la guardia, sentí que ese bebé tal vez era la oportunidad para que el no me golpeara más, pero fui una ilusa

Al día siguiente tomé coraje y le dije a mi marido: ¡estoy embarazada! El me Dijo: Que perra, como que embarazada? Yo no quiero un hijo tuyo, tu solo sirves para golpear y nada mas, sin embargo gracias ese día no me tocó.

Pasó varios días sin hablar conmigo, seguí  mi rutina, pero cuando fui al médico descubrí que iba a tener problemas, yo tenía marcas por todo el cuerpo y el médico tenia que revisarme, intente alegar con el medico, que el hecho de trabajar con el, me daba vergüenza que me mirara. Total gane, la excusa pegó en la primera cita.

Se paso el tiempo y fui a hacer el ultrasonido para saber la condición del bebé, cuando escuche ese latido del corazón, sentí que mi vida finalmente tenía un sentido, me quedé con los ojos cerrados escuchando ese maravilloso sonido. El doctor se dio vuelta y me dijo: eres una mujer con suerte, el paquete vino en doble

Salí de la oficina confusa,  estuve más de 1 hora sentada en la escalera de emergencia llorand, pensaba cómo le voy a hacer para criar a mis dos hijos, mi marido me va a matar.

Sostuve la información conmigo durante unos días hasta que le conté, y tuvo un brote de furia de los peores que había visto, me golpeó tanto que perdí la conciencia. Cuando desperté, ya no estaba allí. Mis brazos me dolían, mi estómago me dolía,  para acabarla mi cara estaba cubierta de sangre y esperma.

Lloré tanto por pasar todo eso, y me puse a pensar, que yo nunca fui una mala hija, saqué las mejores notas, estudié, me gradué de la universidad, no merecía esa vida, no sólo por mí, si no para mis hijos.

Pasó un tiempo sin que él me hablara o tuviera contacto conmigo. El era un hombre de Dios, iba a la iglesia lunes, miércoles y domingos, era admirado por los hermanos como buen esposo, y todos les daban las felicitaciones por los gemelos que él mismo contó a la iglesia con mucha “alegría”.

Cuando cumplí 6 meses no había engordado casi nada, estaba sentada en la casa de mi madre almorzando en familia en un domingo, llegó un primo que no veía por siglos me abrazó me besó bendigo los babys y almorzó con nosotros, mi marido se enfadó con su presencia y nos pidió que nos fuéramos, mi madre insistió en quedarnos pero mi marido dijo NO, se despidió y salimos.

En el camino dijo: preparate para llegar a casa vamos a arreglar nuestras cuentas, yo llorando le rogué que tuviera cuidado con los bebés. El dijo: que no le iba a hacer nada a los bebés, pero que de mi, el no podría prometer nada. Esa noche me rompió la mandíbula, 2 dientes y 1 hueso de la cara, salí de casa  paramédicos el infeliz le dijo a los paramédicos que me encontró así y llamó sin pensarlo.

Mis bebés nacieron, pero murieron a los pocos días, ese golpe tan fuerte me hizo reaccionar y me animé a denunciarlo. Pasó cuatro años en prisión por violencia intrafamilar. Yo cambié de casa y de ciudad, tenía miedo de lo que sucediera cuando el saliera de prisión. Hoy soy una mujer distinta, lucho cada día por no sentir miedo, por valorarme y amarme sobre todas las cosas.

Durante el año 2018, 5 mil 395 mujeres denunciaron violencia intrafamiliar, en San Miguel de Allende se denunciaron un promedio de 40 casos al mes.

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