Charlie y Leo, dos jóvenes que esperan justicia

Charlie y Leo, dos jóvenes de 23 años de edad a quien las autoridades les destrozaron la vida; Charlie está tras las rejas acusado de violacion y Leo en un ataúd después de ser acribillado por policías estatales en un presunto enfrentamiento.

En Guanajuato, la Procuracion de Justicia ha dejado a la ciudadanía con un sentimiento de indefensión. Quienes deberían aplicar la justicia se han dedicado a ocultar información, ensalzar detenciones y fabricar culpables, como ocurrió en el caso de Charlie.

Carlos, a quien de cariño llaman Charlie, tiene 23 años de edad y vivía en la Comunidad de Galvanes, en los límites entre San Miguel y Dolores Hidalgo, hace algunos años murió su mamá y quedo bajo el cuidado de sus hermanos ya que presenta retraso mental.

En el mes de mayo, Charlie fue acusado por el nieto del delegado de su misma comunidad, lo señalan de abusar sexualmente del joven de secundaria. El día de los hechos, el menor de edad fue enviado a la casa de Charlie por un radio ya que como son  familiares y vecinos, ellos se lo prestarían al señor.

El menor, quien presenta tendencias homosexuales, a su llegada le pidió a Charlie que le enseñara el miembro, Carlos pensó se trataba de una broma debido a que su forma de llevarse siempre había sido “pesada”, pero de pronto, el menor de edad le comenzó a bajar el short y a intentar tocarlo.

Carlos en todo momento supuso  todo se trataba de una broma. En el momento que esto sucedía llegó el padre del menor y les llamó la atención a los jóvenes, supuso el menor estaba siendo obligado a darle sexo oral a Carlos.

El padre del adolescente golpeó a Charlie y corrío al menor a su casa, después de golpearlo lo amenazó de muerte. Desde ese momento el inculpado no tuvo más información sobre denuncia alguna y en Noviembre fue detenido acusado de violación.

La Procuraduría menciona se entregaron los citatorios, y el inculpado jamás acudió para brindar su declaración, sin embargo, los citatorios llegaron a la casa del delegado (por ser el sitio donde se reciben los documentos para todos los de la Comunidad) pero éste jamás los entregó a  Carlos, ni a su familia.

El 12 de Diciembre, a un mes de su detención, mientras se discute la permanencia de Carlos Zamarripa al frente de la Fiscalía, y se busca dar una imagen de “buen trabajo” a la ciudadanía; se envió un comunicado a medios, señalando a Juan Carlos N como el VIOLADOR, no como presunto violador, violentando la presunción de inocencia.

El abogado ha solicitado un pago de $25,000 para liberar al joven, aún cuando en las  pruebas periciales la  supuesta victima no presenta daños que sustenten una violación sexual.

El otro caso es el de Leo, un joven de 23 años de edad originario de San Miguel de Allende pero residente legal de Dallas Texas, llegó a su comunidad, Corralejo de Abajo, hace apenas 8 días, pero ya nunca regresara a EEUU, fue acribillado por policías estatales.

Leonardo Reyes Cayente es el nombre del joven asesinado a balazos los primeros minutos del 13 de Diciembre en el acceso a la Comunidad San Damián, sobre la Carretera San Miguel-Juventino Rosas; la noche del 12 de Diciembre “Leo” salió a la lomita a buscar señal debido a que en su comunidad no tienen señal ni internet. Al paso de un par de horas las ráfagas de armas despertaron a los vecinos de la comunidad, policias estatales habían acribillado a balazos a Leonardo.

Según los primeros reportes el joven estaría involucrado en los asaltos ocurridos sobre la vía, pero después la versión de las autoridades cambió y fue señalado por agredir a los oficiales quienes dispararon “con acción letal contra una acción letal”; pero la última versión dada a conocer por la vocera de seguridad menciona fue una “llamada anónima” la que alertó a los oficiales sobre detonaciones de arma de fuego en el punto donde se suscitó la agresión.

Lo único certero para la familia es que Leo trató de esquivar las balas de los oficiales y no lo logró, su cuerpo quedó dentro de la camioneta Expedition que acaba de traer del otro lado llena de cosas para una familia humilde que aún cocina en fogón y que carece de una vivienda digna.

La familia del joven lo escuchó desfallecer sin auxilio médico recargado en el volante de su camioneta, tosía y aún respiraba pero no llegó ninguna ambulancia, solo llegaron unas 6 patrullas para mover la camioneta entre los matorrales y justificar la agresión; por la mañana la camioneta fue regresada al camino donde según testigos habían acribillado a Leo, incluso su cuerpo cayó hacia un lado y las puertas que lucían de par en par en las fotos de un comunicado, en los peritajes se encontraban cerradas, solo el cuerpo de Leo colgaba en la orilla del vehiculo y no recargado en el volante como muestran imágenes difundidas por una  página creada el día siguiente de los hechos para justificar la agresión.

Hoy en la casa de Leo sus familiares lloran su partida pero en sus corazones solo existe un sentimiento, la necesidad de Justicia para un joven que la autoridad le arrebató la vida por el nerviosismo de “entregar resultados”.

 

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