Parroquia de San Antonio celebra 40 años

Hace 40 años fue la erección canónica de la Parroquia de San Antonio de Padua, aquella capilla que se veía en lontananza en los años 40, lejos de la mancha urbana

Sólo se abría al culto los martes para recibir las peticiones de las fieles del paduano y que, en no pocas ocasiones, las desesperadas lo visitaban descalzas y no faltó alguna atrevida que se llevó la imagen del santo que estaba en una mesita a la entrada de la capilla para, muy seguramente, ponerlo de cabeza y obligarlo a cumplirle el capricho de alcanzar marido. Ah, pero eso sí, siempre lo regresaron.

Su primer párroco fue el Padre Elías León Rodríguez. El Padre Goyo Vargas le echó muchas ganas cuando fue responsable. Poco a poco, con muchos trabajos, se levantó el presbiterio, los cruceros y la cúpula ya que era una pequeña capilla extramuros de la ciudad y la que era conocida como San Antonio Colorado.

Ya en tiempos más recientes la festividad de San Pascual Bailón hizo que se vinieran los “locos” de los hortelanos a convidar a la población a su celebración y hoy en día ya es un carnaval que poco conserva de aquellos inicios.

Para mejorar esa parte de la ciudad se necesitó una obra que correspondió al presidente Francisco Rocha y Laseaux, en su segundo periodo, ya que en los treintas también ocupó el puesto de alcalde.

Además de que en los años 50s don Felipe Cossío del Pomar y don Enrique Fernández Martínez adquirieron la Huerta Grande como era conocida la casa solariega de los Señores de la Canal y que ocupaba toda la manzana, para convertirla en el Instituto Allende en sustitución de la Escuela Universitaria de Bellas Artes.

Ya que me ocupo de la colonia San Antonio muchos recordamos el campo Marte en lo que hoy es el hotel y Barrio de la Aldea, anteriormente estuvo ahí un sembradío de parras por lo que era conocido como el viñedo, que se regaba por un tanque que estuvo en la esquina de Ancha de San Antonio y Orizaba. Después se dejó de regar, cambió el tipo de sembradío y finalmente quedó como erial.

A la llegada del Instituto Allende el señor Dickinson solicitó permiso para ahí entrenar a su equipo de béisbol y el padre Mercadillo para que ahí hicieran lo propio los futbolistas del equipo San Miguel.

Así es como poco a poco, aquella capilla erigida entre magueyes y órganos, alejada de la mancha urbana se convirtió en la Parroquia de San Antonio y donde hoy se realiza la celebración más grande del municipio.

Con información del Profesor Luis Felipe Rodríguez Palacios, cronista de la ciudad. 

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