Amalgama

AMALGAMA:
1. F. Unión o mezcla de cosas de naturaleza contraria o distinta
2. F. Quím. Aleación de mercurio con otro y otros metales, como oro, plata, etc; generalmente sólida o casi líquida.

Unas semanas atrás un amigo me contaba una anécdota que me hizo reflexionar aún más sobre un tema que afecta buena parte de quienes estamos en San Miguel y del que me gustaría hablarles esta semana: la vivienda.
Me contaba él que había llegado a su puerta una notificación de parte de su rentero, tenía que desocupar el departamento que había ocupado por más de dos años porque, dentro de poco, se convertiría en un espacio destinado para renta vacacional. No fue el único, días después un par de personas más, del mismo rumbo, se veían obligadas a buscar otro lugar para vivir.
El escenario al que se enfrentaron todos ellos fue uno casi surreal, rentas que sobrepasaban con mucho lo que una, dos o tres personas jóvenes, solteras y comunes podrían pagar juntas, mini departamentos al precio de casas enteras en cualquier otra ciudad. Limitaciones de horarios, visitas y demás restricciones.
Según información del INEGI, la tercera parte de los sanmiguelenses viven en condición de hacinamiento, es decir, deben compartir su habitación con más personas de las que es sano y recomendable. Nuestro municipio es también uno de los que concentran la mayor cantidad de personas en pobreza en el estado de Guanajuato. Una situación se vincula con la otra.
En San Miguel muchos quieren vender, pero pocos pueden comprar o siquiera pagar una renta. La consecuencia “inmediata” ha sido el hacinamiento de familias enteras en una sola casa, pero con él vienen, a mediano y largo plazo, problemas de higiene, sanidad, violencia, delincuencia y deterioro de la salud emocional.
Durante los últimos años se ha promovido en San Miguel de Allende un modelo de ciudad neoliberal, en que el motor y origen de las decisiones políticas es la rentabilidad financiera inmediata. Esto se ha traducido en la promoción, autorización y construcción de grandes complejos inmobiliarios aquí y allá ¡en todas partes se construye!
La especulación inmobiliaria derivada del boom turístico de San Miguel, ha inflado los precios a un nivel que imposibilita al sanmiguelense promedio poder acceder a una vivienda propia o rentada.
La alternativa que se ha puesto en marcha desde hace algunos años ha sido la construcción de conjuntos de casas de bajo costo y “accesibles” a varios kilómetros de la ciudad. La Esmeralda, por ejemplo, está a 18 km del Hospital General.
Se urbanizan tierras baratas, lejos de la ciudad, se venden cientos de casas que más tarde se construirán; después se piensa en cómo se dotará de agua potable, drenaje, seguridad pública, educación, salud, transporte público, recreación, empleo o qué pasará con la basura ¿no debería ser al revés?

Para entender esta situación es necesario ir unos años atrás; a partir del sexenio de Vicente Fox se promovió un plan de vivienda que prometía casas para todos. Sin embargo, la ausencia de una planeación urbana seria provocó que el día de hoy existan casi 5 millones de casas deshabitadas en todo el país. Familias que habían comprado el “sueño de la casa propia” se dieron cuenta que les salía más caro el caldo que las albóndigas: una catástrofe social y financiera.
Las implicaciones de una expansión desmedida y desordenada de San Miguel son muchas. Si antes una persona que vivía en el centro o sus alrededores podía hacer todo en ese mismo lugar, muchas veces hasta caminando; ahora, las personas que decidieron vivir en algún fraccionamiento a varios kilómetros de la ciudad han generado una serie de necesidades que antes no tenían: las distancias, los costos y los tiempos de traslado son mayores.
La construcción de este tipo de complejos habitacionales masivos y alejados de la ciudad, a diferencia de un crecimiento ordenado, compacto o continuo, impone costos en muchos sentidos: incremento de la contaminación atmosférica, deterioro ambiental, mayor probabilidad de incidentes viales, menos tiempo libre y una disminución de la calidad de vida de las personas.
Hacer casas no es lo mismo que hacer ciudad.
Hay abundantes razones para cuestionar la manera en que se construye el San Miguel contemporáneo; si bien la industria de la construcción es una de los principales motores económicos de nuestra ciudad, vale la pena reflexionar sobre las consecuencias de privilegiar la rentabilidad económica por sobre la cohesión social, la sustentabilidad y el desarrollo equilibrado.
Si somos conscientes que el modelo urbano que se promueve en San Miguel de Allende es caduco, promueve la segregación y se sabe que en otras partes del mundo no funcionó y causó más problemas que soluciones ¿por qué seguimos yendo en esa dirección?
Es necesario re-direccionar las políticas públicas hacia un crecimiento y desarrollo urbano sostenible, si es que de verdad aspiramos a ser la Mejor Ciudad del Mundo.

Francisco Mota. (1989) Diseñador por la Universidad de Guanajuato. Apasionado del arte popular, las
plantas y la fotografía. He participado en proyectos e iniciativas relativas al diseño, espacio público, gestión
y patrimonio cultural en Guanajuato, San Miguel de Allende y Oaxaca.
http://www.instagram.com/pacolour

AMALGAMAblanco (1)

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