Consuman división de Ejido Juan Xido

 

La zona es un área privilegiada por múltiples aspectos, su variedad de flora y fauna, su excelente ubicación y cercanía a la ciudad pero sobre todo con la colindancia con la Presa Allende.

En el año 2008 Christopher Tomas Finkelstein y Jesús Correa Ramírez, secretario de ayuntamiento y presidente municipal en ese entonces, de extracción panista ambos, conminaban a los ejidatarios a vender sus parcelas para un proyecto turístico, un hotel de cinco estrellas y sendos campos de golf.

Ambos personajes aducían que era un proyecto que les ayudaría a mejorar sus condiciones de vida sin tomar en cuentas otros aspectos como el social, ecológico y vida sustentable, a raíz de esto se creó la Asociación Civil “Xidos Unidos protegiendo la madre tierra”, lo que permitió se detuviera tal proyecto.

Pasaron los años en tensa calma, hasta que nuevamente el PAN gobernó San Miguel de Allende, y el tema de la división del área común se avivó, el grupo de defensores, con apoyo de Antorcha Campesina lograron en varias ocasiones detener las reuniones con el fin de evitar se llevara a cabo  la sesión de repartición de tierras.

Fue hasta este 27 de Julio de 2017 que dicha reunión se concretó en un salón privado, a 30 minutos de la zona en disputa y con resguardo de policía municipal de San Miguel de Allende. Al Salón Los Pinos llegaron los ejidatarios convencidos de que lo mejor para Juan Xido era dividir el ejido y que cada quien hiciera con sus 6 Ha lo que quisiera, solo hubo un inconforme, insuficiente para dar “batalla” a los interesados en la división parcelaria.

Tras una hora y 30 minutos de reunión y ante la presencia de un notario, abogados de la Procuraduría Agraria y demás personajes, entre ellos dos del ayuntamiento municipal, se consumó la división de la zona que por años se defendió y se buscó proteger, pero que el gobierno municipal se negó a declarar Área Natural Protegida para dar paso a ejidatarios interesados en poner precio a su pedazo de historia.

En declaración ante medios relataron los ejidatarios que, “No se pretende vender, veremos si eso se hace más adelante, lo que se dijo es que se buscará preservar el lugar y proteger”

Desde el 2004 Adela Monzón Cáceres, hija de un ejidatario denunció pretendían unos inversionistas comprar a $20 mil la hectárea para construir un lujoso hotel y un campo de golf, hoy el destino es incierto. El área del manantial y las pinturas rupestres seguirá bajo resguardo del INAH.

 

 

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